¿Qué control puede ejercer el empresario sobre ordenadores de empresa?

INFORME JURÍDICO ACERCA DEL TRATAMIENTO EMPRESARIAL SOBRE EL CONTROL DE LOS MEDIOS INFORMATIVOS PUESTOS A DISPOSICIÓN DEL TRABAJADOR.


Dentro del planeta empresarial, uno de los aspectos más esenciales y que pueden provocar grandes debates es el empleo que se hace por la parte del trabajador sobre los instrumentos de trabajo aportados por el empresario para el desempeño de su actividad profesional.


No cabe duda del control que puede efectuarse sobre instrumentos o bien herramientas o bien aparejos mecánicos, cuando en estos cabe de manera fácil distinguir si existe o bien no deterioro, o bien un mal empleo en exactamente los mismos, mas existe mayor complejidad cuando la actividad laboral se centra en un instrumentos informáticos, como un PC o bien una Tablet, en los que de cara al exterior puede aparentar un perfecto funcionamiento mas que provoca un absoluto desconocimiento sobre su adecuado empleo, y por ende el control al que pueden ser sometidos.


Por ello ahora procedo a efectuar un detallado análisis de la sentencia del Tribunal Supremo de veintiseis de septiembre de 2007 a través de la que se agrupa y sienta doctrina sobre “el alcance y la manera del control empresarial sobre el empleo por el trabajador del computador que se ha facilitado por la compañía como instrumento de trabajo”.


En ella se viene a aclarar diferentes aspectos relevantes sobre el empleo del computador como medio de trabajo, como a establecer los límites del empleo del mismo como un instrumento laboral o bien como un instrumento profesional, en tanto que no podemos olvidar que la finalidad del mismo es el desempeño de una actividad profesional, sin que sirva para empleo privativo del trabajador.


Son múltiples los aspectos claves sobre los que la sentencia sienta doctrina, que podemos resumirlos en 2 puntos estratégicos:



  1. El empresario puede supervisar, de entrada, el empleo por el trabajador del computador sobre la base del artículo doscientos tres del Estatuto de los Trabajadores, no sobre el artículo dieciocho del mismo texto legal, que equivocadamente lleva a confusión y que más tarde analizaremos.

  2. Para que el control empresarial sea legítimo es preciso por la parte del empresario que se establezca de forma anterior a su empleo, las reglas del tratamiento del PC y estas, deben ser correctamente mostradas al trabajador, con sus posibles medidas en caso que exactamente las mismas no sean cumplidas.

Tal y como hemos indicado, la base de ese control debe centralizarse en el artículo doscientos tres del Estatuto de los Trabajadores que reza así: «El empresario va a poder adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para contrastar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales, guardando en su adopción y aplicación la consideración debida a su dignidad y teniendo presente, en su caso, la capacidad real de los trabajadores con discapacidad». Pese a la claridad de su exposición, nuestros órganos jurisdiccionales han acudido al artículo dieciocho del Estatuto de los Trabajadores equivocadamente para examinar la legimitad o bien no del control empresarial llevado a cabo sobre el PC puesto a la predisposición del trabajador, equiparándolo al registro que puede efectuarse sobre los efectos particulares del trabajador.


Debemos dejar en claro que el caso que acá tratamos no podemos semejarlo al de una taquilla o bien un guardarropa personal puesto que el computador consiste en el instrumento profesional para efectuar el trabajo, y toda vez que se haya procedido a su adecuada utilización, cabe por el empresario la utilización del mismo, y por tanto su registro, como concluye la doctrina del TS con la sentencia que examinamos, y que estima que no cabe en ese control la aplicación directa del artículo dieciocho del Estatuto de los Trabajadores.


Por todo ello, el TS razona su análisis en las próximas ideas:



  1. El empresario tiene la capacitad de supervisar el empleo del PC, “porque en él se cumple la prestación laboral y, por lo tanto, tiene que comprobarse si su empleo se ajusta a las finalidades que lo justifican, en tanto que en otro caso estaría remunerando como tiempo de trabajo el dedicado a actividades extralaborales”

  2. Igualmente, el empresario tiene la capacitad de “controlar asimismo los contenidos y resultados de dicha prestación”.

  3. Asimismo, el TS estima que el control de los medios informativos puestos a la predisposición del trabajador “se justifica asimismo por la necesidad de regular y asegurar la continuidad de la actividad laboral en los presuntos de ausencias de los trabajadores por la protección del sistema informático de la compañía, que puede ser perjudicado de manera negativa por ciertos usos, y por la prevención de responsabilidades que para la compañía pudiesen derivar asimismo ciertas formas ilegales de empleo en frente de terceros”

  4. Por ello, el TS concluye que “el control empresarial de un medio de trabajo, en un caso así un instrumento informático, no precisa, en contraste a lo que pasa con los presuntos del artículo dieciocho del Estatuto de los Trabajadores, una justificación detalla caso por caso. Al contrario, su legitimidad deriva de manera directa del artículo doscientos tres del Estatuto de los Trabajadores”, como venimos señalando.

En terminante, como conclusión lo que la doctrina del TS viene a establecer es la admisión por la parte del empresario de efectuar un control sobre el empleo de las herramientas de trabajo, incluyendo en exactamente los mismos cualquier instrumento informático que haya sido facilitado al trabajador, excluyendo de este supuesto los instrumentos que pertenecen al trabajador, amparándose en lo regulado por el artículo doscientos tres del Estatuto de los Trabajadores y no por el artículo dieciocho de tal texto legal. Sin embargo, entrando acá en juego el derecho a la amedrentad con el que cuenta el trabajador, juega acá un papel determinante la necesidad de advertir anteriormente la transmisión de las adecuadas reglas de empleo por el empresario a los trabajadores.


Por último, he de incorporar que dicho control previamente citado siempre y en todo momento debe respetar los principios y criterios de proporcionalidad en los términos que se establecen por la parte de nuestra carta magna y derivados de la interpretación efectuada por el Tribunal Constitucional.

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